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Carta Informativa- Esto se puede convertir en otro Bojayá

 

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Bienvenidos a la lectura de esta edición de la carta informativa de SweFOR Colombia. Por ahora se publica en el blog, pero pronto se encontrará en la versión española de la página web.

Esto se puede convertir en otro Bojayá

Nuevamente la dinámica del conflicto interno Colombiano se impone en el Chocó. Esta vez son los pueblos indígenas y afrocolombianos en las cuencas de los ríos Bebará y Bebaramá, los que se ven obligados a prepararse ante la inminencia de un desplazamiento masivo. “Esto se puede convertir en otro Bojayá”, dice un señor ya de edad en Bebaramá Llano, consciente de que todos sabemos que se refiere a la masacre de la iglesia de Bella Vista en 2002.

Los antecedentes esta vez se presentaron entre el 18 y el 19 de enero del presente año, cuando la población de las cuencas escuchó explosiones masivas provenientes de la serranía donde nacen los ríos Bebará y Bebaramá. Testimonios aseguran que las explosiones fueron acompañadas por sobrevuelos de helicópteros y aviones militares, algo que hace que la población relacione lo sucedido con actos de guerra. En palabras del Consejo Comunitario Mayor, COCOMACIA:

La situación ha generado pánico, miedo y zozobra en 12 comunidades afro, representadas en más de 4.000 personas. Además, 3 comunidades indígenas están desplazadas totalmente y 2 parcialmente en las comunidades de Bebará Villa y Playón Bebaramá, para un total de 300 personas. La población siente temor al movilizarse de sus poblados a sus lugares de trabajo para realizar actividades como: la agricultura, pesca, minería y demás, indispensables para la subsistencia. Por tanto, la población se encuentra confinada lo que su salud física y mental, la seguridad alimentaria, educación y demás.

Por su parte, la Asociación OREWA, representando a los pueblos indígenas de la zona, se ha pronunciado frente a la situación, exigiendo que las autoridades colombianas competentes hagan seguimiento y respondan a las necesidades de la población indígena desplazada en las comunidades afrocolombianas vecinas.

Después de las explosiones el Movimiento Sueco por la Reconciliación (SweFOR) acompañó a COCOMACIA, recorriendo la zona en una gira de verificación, junto con la diócesis de Quibdó y la Personería del Medio Atrato. Lo que  encontraron dichas organizaciones fue una población afrocolombiana e indígena indignada por tener que lidiar  año tras año con las consecuencias del conflicto armado, lo que afecta fuertemente las posibilidades de permanencia en sus lugares de origen.

Vale la pena destacar que varios hechos circunstanciales agravan la zozobra en la zona:

  1. Mediante un artículo en el periódico El Espectador la población se da cuenta del reclamo de la supuesta herencia de Santiago Uribe Vélez (hermano del expresidente Álvaro Uribe Vélez) y la entrega de títulos mineros en las tierras colectivas de Cocomacia a la empresa minera Anglo Gold Ashanti, proveniente de Suráfrica.
  2. El 9 de enero 2014 el presidente Juan Manuel Santos activa la fuerza de tarea conjunta Titán, en Quibdó. Públicamente instruye al general de la Tarea conjunta Titán y al comandante de la policía departamental a combatir la minería ilegal en Chocó, ”con toda contundencia”, siendo “principal fuente de todos los grupos violentos”.

Naturalmente los habitantes relacionan las explosiones y los sobrevuelos militares  con las concesiones mineras a multinacionales y las palabras del presidente Santos; llegando así a la conclusión de que lo que antes era una guerra contra la guerrilla ya se convirtió en una guerra contra todos los que cuestionan la política de la locomotora minera en el país.

El miedo que corre por las aguas de los ríos Bebará y Bebaramá genera, por una parte, un fuerte temor de perder la vida en esta guerra que no han pedido, y por otra parte, se experimenta el temor de ver amenazadas  las posibilidades del sustento económico de las familias.  Al no tener acceso a las rutas de comercialización de productos de piscicultura y agricultura muchas familias ribereñas se ven forzadas a ejercer la minería artesanal con batea y a mano, el llamado barequeo, en los entables de minería mecanizada e ilegal. Ante la ausencia de un Estado social de derecho en el pacifico Colombiano, las y los chocoanos tienen pocas alternativas en términos de desarrollo sostenible.

Ante esta situación Cocomacia, mediante un comunicado a la opinión pública exige al gobierno colombiano reestablecer la relación entre ciudadano y Estado social de derecho, tomando acciones pertinentes a la protección a la vida y los derechos colectivos e individuales de los habitantes de estas comunidades. Entre otras, ponen especial énfasis en el derecho a la salud, educación, libre movilidad, a la seguridad alimentaria, al trabajo, a la libre expresión y vivienda digna. El mismo comunicado se dirige hacia los grupos insurgentes exigiendo que den cumplimiento al Derecho Internacional Humanitario. A la comunidad internacional le insisten “estar vigilantes sobre los reiterados hechos de violación a los derechos de las comunidades negras e indígenas de la región y ayudar en su visibilización, brindando su solidaridad y acompañamiento.”

 

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